Los Vírgenes Suicidas


Girasoles y comunistas

Yo también hago un dos por uno: “Todo está iluminado” y “Buenas noches y buena suerte”, películas bastante más interesantes, molonguis y divertidas que ese rollo sobre los espaldas mojadas o el penúltimo tropezón de Nicholas Cage en su carrera cinematográfica (que si no está Spike Jonze cerca no sabe hacer nada a derechas, el pobre), QUERIDO.

La primera está basada en uno de estos intentos de escribir “la gran novela americana” con el que periódicamente atacan las revistas literarias americanas y tal (o sea, el New Yorker) Esta vez se trata de una obra del casi adolescente Jonathan Safran Foer (sí, un judío), que al parecer se dedicó a investigar sus raíces familiares (actividad peliaguda donde las haya), hasta llegar a Ucrania, país de origen de su abuelo y de donde éste escapó con los avatares de la segunda guerra mundial. La adaptación cinematográfica la ha hecho, obviamente, un judío, y está protagonizada por otro judío, y esto nos lleva obviamente al tema de la identidad judía, que si no es el tema central de la película, sí es uno de los más importantes. Personalmente siempre me ha fascinado el hecho de cómo ser judío significa mucho más que ser inglés, católico o budista, algo que tiene que ver con una conciencia de sí mismo como pueblo, raza, cultura y religió especial y diferenciado y que trataba muy bien Woody Allen en su “Desmontando a Harry” Y bueno, que no me quiero liar, pero que sí, que la película empieza siendo divertida y teniendo una vocación bastante indie para terminar de un modo un tanto disney (en el peor sentido de la palabra) y melodramático. La identidad y la memoria, sí. Y la guerra qué mala es, que cómo lo trastoca todo. Y asumirse a uno mismo, como la suma de todos los pasos que han dado sus antepasados, también. Y el antisemitismo es una cosa muy mala y muy triste, sí. Ya.

Y qué decir de la otra, de “Good nigth and good luck”, que no hayan dicho ya un montón de críticos entusiastas. Sólo que tienen razón, que tiene un blanco y negro bonitísimo, muy marcado, apenas grises, sin fisuras, casi como la moral del protagonista, que es de una honradez y de una rectitud que así le luce el pelo, que parece llevar todo el peso del mundo sobre sus hombros. Y que no hay música, sólo canciones de los 5o estupendas, y que es sobria, y política, y “masculina”. Que todo el rato los protagonistas fuman y beben y que sí, que es maravilloso que alguien como George Clooney, siendo como es una súperestrella, se dedique a hacer películas como éstas, con un análisis tan certero de la actual situación estadounidense como no lo veía yo desde… desde “El bosque”. El mundo debería dividirse entre dos clases de personas: las que quieren ser como George Clooney y las que simplemente queremos que nos folle.

Final de Gran Hermano 7

Siempre previsora, servidora se ha percatado de que muchos de los lectores de este blog no han estado en disposición de disfrutar de la final de éste, uno de los mejores programas de entretenimiento que ha parido la televisión en la última década. Considerando que nadie debe permanecer ajeno a uno de los temas de actualidad de la semana, procedo a opinar y criticar para que los que no están en condiciones de hacerlo repitan punto por punto lo que yo digo y no sean condenados al ostracismo en sus discusiones de cafetería.

El de este año ha sido uno de los Grandes Hermanos más flojos, y eso que a priori contaba con todos los elementos para apasionarnos y engancharnos: unos vídeos de presentación inenarrables, fuertes personalidades que parecían casi caricaturas, discusiones a porrillo… y sin embargo, no ha terminado de cuajar la cosa, tal vez porque la edición del pasado año dejó el listón muy alto con los Nickys, Beas y Salvas de rigor.

Pese a lo soporífero de los resúmenes y de gran parte de las galas, la final de este domingo ha logrado salvar un poco la edición con la victoria de Pepe, sin duda el primer ganador de Gran Hermano que no es directamente subnormal (lo cual no quiere decir que no sea destestable, ni mucho menos) Recordemos a los concursantes que se alzaron con el triunfo anteriormente: Ismael (el del simpático gracejo gaditano), Sabrina (actual esposa de Ángel y candidata a pareja más aburrida del país junto a la formada por Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova), Javito (sin palabras), Pedro (el honrado cabrero cornudo cuyas fotografías liderando una manifestación contra el trasvase del Ebro guardamos en nuestra memoria histórica particular), Fresita (esperpento de mujer y actual presentadora en un canal local remoto de un concurso de éstos que son el tocomocho en directo) y Juanjo, el taxista suburbial que era poseído en ocasiones por Simón el estilita. ¿Con cuál de ellos toleraríamos ser vistos en público? Yo sin duda con ninguno, porque todos tenían ese apestoso aire a bondad con el que tantas veces se confunde la estupidez. Quizá Juanjo empezaba a apuntar ya maneras con esa hábil maniobra de levantarle la novia (Diana, cuya belleza sólo era comparable a su subnormalidad) al adorable, bello, gracioso y encantador Franchu. En definitiva, que Pepe es el primer ganador ante el que no sentimos vergüenza ajena sino cierta admiración por su habilidad para meterse en el bolsillo a las marujas y las JeSsyS y JeNnyS habituales que le consideran el no va más de la elegancia, la educación y la caballerosidad (vivir para ver, Agnes, ¡vivir para ver!) Junto a Dayron, especie de mascota de la corte de Felipe IV que nos brindó el día anterior, Sábado, uno de los momentos más excelsos de los últimos tiempos con su baile “sensual” ante Inma (personaje que merece epígrafe aparte, y del que señalamos cómo soltaba por su boca de meretriz cegata lo que todos pensaban en sus adentros, cosas tipo “Dayron huele mal” o “Tono es que es gilipollas”) Pues decía que junto a Dayron, que me pierdo, Pepe ha llevado a cabo una serie de maniobras de una maldad y de un calculador que en otra edición les hubiesen catapultado directamente al sofá de A tu lado. Sin embargo no ha sido así y el público les ha salvado semana tras semana, aupando a Pepe a la victoria con el mayor porcentaje de votos que el mundo ha conocido. ¿Qué conclusión podemos sacar de ésto? Pues obviamente que el público ha madurado y que los siguientes grandes hermanos ya no deberán preocuparse por parecer buenos y santos, y podrán llevar a cabo sus estrategias y triquiñuelas varias a la luz de todo el mundo, que ya el público y “Ejpaña” han cambiado su comportamiento. O quizá no, quién sabe, a quién le importa.

Lo importante es que la gala fue graciosa, tensa y emotiva incluso. Dirigida por la bella y siempre correcta Mercedes Milá, peinada con exquisito gusto con un favorecedor look a lo Farrah Fawcet, asistimos ojipláticos a la promesa del ganador de repartir su premio con Dayron, que estaba que no meaba; Javi y Raquel sellaron su pasteloso amor ante sus respectivas madres y suegras, que no cabían en sí de gozo y sólo les faltaba jalearlos para que empezasen a aparearse en medio del plató; Inma estuvo grandiosa, como siempre, llevando a cabo un rifi-rafe con Mercedes Milá que ya lo quisieran para sí aquellos Noemí y Pepe Navarro de la tercera edición… y como colofón final, la aparición de Juanjo, ganador de Gran Hermano 6 y autor de uno de los mejores videoclips del pasado verano, ese protagonizado por Juanjo, Conrad y culos.

Ahora sólo nos queda esperar en la intimidad de nuestros sofás al comienzo de ese “Engaño” que tantos niveles de bajeza promete alcanzar o al siguiente experimento sociológico con el que nos obsequien los de Tele 5, nuestra cadena amiga.

Y aquí termina mi primer post, que también… qué tino que tengo, eligiendo temas.